“Cuando llegué a Los Ángeles no me entendían una palabra. El acento del sur fue un problema, así como mi voz. Pero así soy yo. Hay miles de actrices pero no hay muchas que a los diez años se expresen como lo hacía yo. Era lo que me distinguía de las demás. Desde un principio supe que no cambiaría con tal de triunfar”, cuenta.